La creciente participación de mujeres en el motociclismo

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A lo largo de la historia, la participación de las mujeres en el mundo de las motocicletas ha sido escasa, relegándolas a un papel secundario como acompañantes. Sin embargo, este mito está cambiando. Desde la década de los años '40 y '50, las mujeres comenzaron a conducir motos, principalmente scooters, pero aún era raro ver a una mujer al mando de una motocicleta. La convalidación del carnet de conducir y la reducción de las barreras administrativas han permitido que más mujeres se sumen al motociclismo, convirtiéndose en una solución eficaz de transporte en ciudades congestionadas como Madrid. Este cambio de mentalidad es crucial, ya que muchas mujeres, debido a un entorno familiar o social que a menudo las sobreprotege, han crecido con la idea de que montar en moto es una actividad peligrosa solo destinada a hombres.
Diversas voces del motociclismo, como la piloto María Barbero, subrayan que la percepción de las motos como peligrosas para las mujeres es errónea. El verdadero obstáculo es el entorno social que ha promovido una visión machista y doméstica de la mujer, limitando sus oportunidades en el motociclismo. A pesar de que el interés por las motos ha crecido entre las mujeres, solo un pequeño porcentaje de las clientas en el sector son mujeres.
La falta de modelos de motos accesibles y el miedo infundido desde la infancia también contribuyen a la baja representación femenina en el motociclismo. Sin embargo, el mercado ha comenzado a responder a esta demanda, con fabricantes desarrollando modelos más ligeros y manejables, así como equipos y ropa diseñados específicamente para mujeres.
Desde 2012, se ha observado un aumento significativo en la participación femenina, con mujeres entre 30 y 45 años siendo las más activas. La creación de competiciones específicas como la Copa de España de Velocidad Femenina ha fomentado esta tendencia, aunque algunos argumentan que estas competiciones segregadas no ayudan a abolir la percepción de que el motociclismo es un deporte masculino. Sin embargo, las mujeres que se destacan en el motociclismo, como Ana Carrasco y Laia Sanz, están desafiando estas nociones y demostrando que el motociclismo no es solo un dominio masculino.
A pesar de los avances, las mujeres aún enfrentan estereotipos en el motociclismo y la necesidad de demostrar constantemente su valía. La normalización de la presencia femenina en el motociclismo es esencial, y las voces de mujeres como Alicia Sornosa y Judith Florensa están abriendo camino a una nueva generación de motoristas. A medida que las mujeres siguen conquistando el asfalto, es fundamental que la industria y la sociedad en su conjunto apoyen este cambio y fomenten un entorno inclusivo donde todas las motoristas puedan sentirse seguras y bienvenidas. Con el tiempo, la imagen de la mujer motera pasará de ser una rareza a convertirse en la norma.




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